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Terra
La Coctelera

Orense 4ª parte

Por aquí pasaron las legiones romanas a la conquista de la tribu de los callaici, o sea, de los galaicos. No existía entonces frontera alguna y aún tardaría en haberla. Un mismo río con dos variantes. Limia para los gallegos que lo ven nacer en las fuentes de Antela y Lima para los portugueses que lo ven morir en Viana do Castelo. Toda la zona está dominada por los cursos fluviales. Numerosos afluentes acompañan al Limia que acoge dos grandes embalses: el de As Conchas y el de Lindoso. Este último con presa en territorio portugués y agua gallega.
Sin embargo, esta es una raya seca pues no son los ríos sino los montes los que, según nos vamos acercando, delimitan el horizonte con su perfil de sierra. Son inconfundibles con sus característicos picos como castillos. Por altitud, conservan los circos glaciares más bajos de la Península Ibérica. De norte a sur, la Serra do Laboreiro y la de Queguas; los montes de O Quinxo; el alto de Santa Eufemia, ya vecino de la Serra do Xurés que se yergue en el punto más alto de todas estas serranías en el pico de A Nevosa (1.539m); más al oeste la Serra do Pisco y aún más alejada la Serra da Pena y las tierras del Couto Mixto que en tiempos no pertenecían ni a España ni a Portugal.


Los escarpados roquedales asistieron a la caza del último oso de estas latitudes y hoy son testigo del regreso de la cabra del Xurés a través de un plan de reintroducción en libertad de la cabra montés. Para preservar toda la diversidad se puso en marcha una de las primeras experiencias comunitarias de colaboración transfronteriza. Por rango, el Parque Nacional da Peneda-Gerês (Portugal) junto con el Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés forman una sola joya natural de esta vieja y nueva Gallaecia. La parte lusa conserva zonas muy frondosas con árboles de gran porte que antiguamente eran utilizadas para navegar como traviesas, cuadernas y mástiles de fama en los siete mares.

Orense encantado 3ªparte

Ourense, capital termal. Sus manantiales a buen seguro ejercieron una profunda atracción en los romanos que se asentaron en el fértil valle.

La ciudad del oro. Así la llamaron, y aunque hace muchos años que el Miño no deja en sus riberas el preciado metal, los orensanos parecen haber descubierto un tesoro aún más valioso: el tiempo. Un tiempo para compartirlo con ellos, pasear por sus calles y parques, relajarse en las termas o perderse por el casco antiguo no tiene precio. Porque esta ciudad esta llena de joyas. Cruzar su Puente Romano, subir al Puente del Milenio, tocar el agua de las Burgas, asombrarse con el Santo Cristo en la Catedral es toda un experiencia que le invitamos a conocer.

A la fuente de las Burgas acudían los prerromanos para dar culto a un genio oculto de las aguas, que los romanos convirtieron en estaciones balnearias, remodelándose en los años del neoclásico y actualmente muestran una cuidada reconstrucción y son unos de los referentes turísticos clásicos de la ciudad.

Cerca de alli se encuentra Allariz:

Allariz es una joya medieval engastada en un remanso del río Arnoia que ha sabido conservar con mucho tiento todo el legado del que es depositaria. El pueblo ha estado unido al poder real desde su nacimiento, pues le debe ya su nombre al Rey suevo Alarico, que repobló estas tierras allá por el siglo VI, siendo en distintas ocasiones a lo largo de la edad media capital del Reino de Galicia y asiento de la Corte de Castilla. En su núcleo estuvo asentada la corte literaria que, creada por Alfonso X, El Sabio, criado de niño en el pueblo, recopiló las cantigas de Santa María. Con Sancho IV obtuvo el título de "Chave do Reino de Galicia". (Llave del Reino de Galicia).

Su esplendor fue disminuyendo a medida que el poder real se iba alejando de Galicia con el avance de la reconquista hacia el sur. Sin embargo, el legado de aquella época nos llega hoy impoluto en un pueblo muy cuidado, pionero en intervenciones de conservación y rehabilitación del patrimonio, que fueron reconocidas con el Premio Europeo de Urbanismo, con la inclusión en el catálogo de buenas prácticas de la ONU y con la declaración de Reserva de la Biosfera en 2005, junto con otros ayuntamientos de la comarca.

El paseo por el pueblo nos transmite su honda personalidad: una perfecta conjunción de arquitectura religiosa, civil y militar, imbricada con los bellos paisajes fluviales de la recuperada ribera del Arnoia. La oferta lúdica y de esparcimiento del pueblo enseguida se verá ampliada con la posibilidad de disfrute que para los sentidos supondrán los circuitos termales que ofrecerá el spa que se está construyendo.

Orense encantado 2ª parte

Capital de la provincia que lleva su mismo nombre, está situada en la Comunidad Autónoma de Galicia. La ciudad está rodeada de colinas pobladas de pinos, entre las que serpentea el río Miño. Su población supera escasamente los cien mil habitantes y está asentada a 125 m sobre el nivel del mar. La ciudad estuvo muy frecuentada en la antigüedad a causa de los benéficos efectos de sus aguas termales, de ahí que fuera conocida con el nombre de Aquae Urentes. Posteriormente se la pasó a conocer como Civitas Auriensis, hasta etapa medieval.
En las terrazas cercanas del Miño se asentaron los primeros pobladores de la región, habiéndose encontrado restos de cazadores-recolectores con una antigüedad aproximada de 3.000 años. El origen del núcleo urbano surgió en periodo romano, gracias a la atracción que suponían las aguas termales de la zona. Con los suevos el núcleo urbano se consolidó, siendo además residencia del rey Mirón; es aquí donde se sitúa su conversión y la de todo su pueblo al cristianismo. La alta Edad Media es una etapa oscura en la ciudad, aumentada por las razzias tanto de árabes como de normandos. En el siglo XI inició una lenta recuperación, restaurándose la catedral en el 1084 por mandato del obispo Ederonio. Doña Teresa de Portugal concedió la jurisdicción de Orense al obispo y sus sucesores (1122), ostentándola hasta 1628. Durante el bajo medievo Orense fue creciendo y configurando su fisonomía, con nuevas calles y edificios civiles y religiosos. En 1881 la ciudad completó su modernidad tras la llegada del ferrocarril. Actualmente continúa con su crecimiento gracias a la construcción de nuevos puentes, accesos y edificaciones; cuenta con un hermoso casco antiguo jalonado de edificios medievales en estilo románico.

Hotel recomendable:

Villa de Verín



Orense encantado

Si alguien no conoce esta maravilla de ciudad. Por favor que haga un esfuerzo. Es un sitio que de verdad merece la pena. En ella encontraremos maravillas donde destacamos:

Las Burgas:
Es el monumento emblemático de la ciudad, cuenta la historia que no aguantarás medio Padre Nuestro con la mano dentro de sus aguas. No te recomendamos probar, ya que son las aguas más calientes de Galicia.

Praza Maior:
Su original plaza inclinada, donde se llegaron a celebrar corridas de toros.
Lugar de paseo por su espolón, zona de "cotilleo" decimonónico.

Santa María Nai:
En esta Iglesia si buscas las columnas de mármol , encontrarás los únicos restos de la primitiva catedral de Ourense.

Praza da Madalena:
Las lápidas apoyadas en los laterales de la iglesia nos recuerdan su antigua función de cementerio. Estas lápidas merecen una detallada observación.

Puerta Sur de la Catedral:
Nos recuerda por su forma de alamena a un castillo, tiene su explicación ya que era la fortaleza donde se refugiaba la población orensana en caso de peligro.

Pórtico del Paraíso:
Recuerda al Porticó de la Gloria del maestro Mateo de Santiago, pero con la ventaja de que aqui es en color.

Museo Catedralicio:
Destacamos su ajedrez singular, de clara influencia india, un ejemplo, los caballos son elefantes.

Santo Cristo:
Su singularidad estriba en que es un cristo tan realista , que se dice que le crece la barba y el pelo, un barbero se la corta desde hace siglos.

La casa más estrecha.
En frente la iglesia la casa más estrecha de la ciudad. ¡Búscala no te costará encontrarla!