Por aquí pasaron las legiones romanas a la conquista de la tribu de los callaici, o sea, de los galaicos. No existía entonces frontera alguna y aún tardaría en haberla. Un mismo río con dos variantes. Limia para los gallegos que lo ven nacer en las fuentes de Antela y Lima para los portugueses que lo ven morir en Viana do Castelo. Toda la zona está dominada por los cursos fluviales. Numerosos afluentes acompañan al Limia que acoge dos grandes embalses: el de As Conchas y el de Lindoso. Este último con presa en territorio portugués y agua gallega.
Sin embargo, esta es una raya seca pues no son los ríos sino los montes los que, según nos vamos acercando, delimitan el horizonte con su perfil de sierra. Son inconfundibles con sus característicos picos como castillos. Por altitud, conservan los circos glaciares más bajos de la Península Ibérica. De norte a sur, la Serra do Laboreiro y la de Queguas; los montes de O Quinxo; el alto de Santa Eufemia, ya vecino de la Serra do Xurés que se yergue en el punto más alto de todas estas serranías en el pico de A Nevosa (1.539m); más al oeste la Serra do Pisco y aún más alejada la Serra da Pena y las tierras del Couto Mixto que en tiempos no pertenecían ni a España ni a Portugal.
Los escarpados roquedales asistieron a la caza del último oso de estas latitudes y hoy son testigo del regreso de la cabra del Xurés a través de un plan de reintroducción en libertad de la cabra montés. Para preservar toda la diversidad se puso en marcha una de las primeras experiencias comunitarias de colaboración transfronteriza. Por rango, el Parque Nacional da Peneda-Gerês (Portugal) junto con el Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés forman una sola joya natural de esta vieja y nueva Gallaecia. La parte lusa conserva zonas muy frondosas con árboles de gran porte que antiguamente eran utilizadas para navegar como traviesas, cuadernas y mástiles de fama en los siete mares.
!-->!-->!-->!-->






















