Ourense, capital termal. Sus manantiales a buen seguro ejercieron una profunda atracción en los romanos que se asentaron en el fértil valle.

La ciudad del oro. Así la llamaron, y aunque hace muchos años que el Miño no deja en sus riberas el preciado metal, los orensanos parecen haber descubierto un tesoro aún más valioso: el tiempo. Un tiempo para compartirlo con ellos, pasear por sus calles y parques, relajarse en las termas o perderse por el casco antiguo no tiene precio. Porque esta ciudad esta llena de joyas. Cruzar su Puente Romano, subir al Puente del Milenio, tocar el agua de las Burgas, asombrarse con el Santo Cristo en la Catedral es toda un experiencia que le invitamos a conocer.

A la fuente de las Burgas acudían los prerromanos para dar culto a un genio oculto de las aguas, que los romanos convirtieron en estaciones balnearias, remodelándose en los años del neoclásico y actualmente muestran una cuidada reconstrucción y son unos de los referentes turísticos clásicos de la ciudad.

Cerca de alli se encuentra Allariz:

Allariz es una joya medieval engastada en un remanso del río Arnoia que ha sabido conservar con mucho tiento todo el legado del que es depositaria. El pueblo ha estado unido al poder real desde su nacimiento, pues le debe ya su nombre al Rey suevo Alarico, que repobló estas tierras allá por el siglo VI, siendo en distintas ocasiones a lo largo de la edad media capital del Reino de Galicia y asiento de la Corte de Castilla. En su núcleo estuvo asentada la corte literaria que, creada por Alfonso X, El Sabio, criado de niño en el pueblo, recopiló las cantigas de Santa María. Con Sancho IV obtuvo el título de "Chave do Reino de Galicia". (Llave del Reino de Galicia).

Su esplendor fue disminuyendo a medida que el poder real se iba alejando de Galicia con el avance de la reconquista hacia el sur. Sin embargo, el legado de aquella época nos llega hoy impoluto en un pueblo muy cuidado, pionero en intervenciones de conservación y rehabilitación del patrimonio, que fueron reconocidas con el Premio Europeo de Urbanismo, con la inclusión en el catálogo de buenas prácticas de la ONU y con la declaración de Reserva de la Biosfera en 2005, junto con otros ayuntamientos de la comarca.

El paseo por el pueblo nos transmite su honda personalidad: una perfecta conjunción de arquitectura religiosa, civil y militar, imbricada con los bellos paisajes fluviales de la recuperada ribera del Arnoia. La oferta lúdica y de esparcimiento del pueblo enseguida se verá ampliada con la posibilidad de disfrute que para los sentidos supondrán los circuitos termales que ofrecerá el spa que se está construyendo.